El Evangelio según Pilatos

Sinopsis

Pilatos, que al lavarse las manos le condenó a muerte, no admite la resurrección de Jesús de Nazaret.

Inicia una búsqueda, entre desesperada y policíaca, del cadáver que ha desaparecido de la tumba, para atajar así el rumor de la vuelta a la vida de “el mago de Nazaret”, porque está convencido de que este asunto solo le traerá problemas.

Pero sus investigaciones, muy constantes e intensas, siempre fracasan. El cuerpo no aparece.

Además su esposa Claudia Prócula, de la que está muy enamorado, se va poco a poco haciendo cristiana.

Nace el cristianismo, los discípulos y la misma Claudia afirman haber visto a Jesús resucitado. Pilatos con la razón no puede admitir tales hechos.

¿Puede solo la razón explicarlo todo? ¿Tiene sentido la fe?

Argumento

Poncio Pilatos, Procurador de Roma en Judea, máxima autoridad en ese territorio judío ocupado por los romanos, tiene por costumbre dar cuenta a su hermano, que vive en Roma, entonces la capital del mundo, de los sucesos, extraños sucesos, que ocurren en Palestina.

Pilatos ha enviado a la muerte, sin estar convencido de su culpabilidad, a Jesús de Nazaret. Su gesto ya universal de lavarse las manos para decir “este asunto no es de mi incumbencia” le ha incrustado en la historia de Occidente.

A los tres días de su crucifixión le comunican que el cuerpo de Jesús ha desaparecido de su tumba y que empieza a correr el rumor de que está vivo, que puede haber regresado de la muerte, lo que indudablemente mitifica su figura entre sus seguidores y puede aumentarlos. Poncio Pilatos, a la luz de su razón, estima dicho acontecimiento imposible y peligroso para la autoridad romana. Piensa que el cuerpo ha sido robado con el fin de crear la leyenda de su resurrección, de la resurrección del Hijo de Dios, como algunos ya proclaman en aquel Jerusalén judío.

Pilatos inicia una búsqueda casi policíaca del cuerpo del que denomina “el mago de Nazaret”, pero siempre que cree haber encontrado la pista que le soluciona el caso, ésta se le viene abajo. El cuerpo de Jesús no aparece y Pilatos se desespera delante de su escriba Sextus, que es quien toma nota de todo, escribe a Roma y es testigo escéptico de todos los sucesos.

La tensión del relato aumenta cada vez que una pista falla. Pilatos se desespera porque pasan las horas y, sobre todo, porque su esposa Claudia Prócula, a quien Jesús en su día curó su enfermedad de hemorroísa, se va haciendo cristiana ante su incomprensión. Pilatos adora a su esposa, a quien debe su carrera política, y ahí se sitúa el primer atisbo de duda del Procurador. Pero, como a cualquiera que le digan que un muerto ha resucitado, sigue pensando que todo se debe a un complot y continúa ansiosamente la búsqueda.

Y así recorremos toda una serie de acontecimientos, desde la crucifixión hasta la posible resurrección de Jesús, en los que aparecen situaciones y personajes que a todos nos son conocidos, pero siempre contemplados desde el racional y muy original punto de vista de Pilatos: San Juan Bautista, los apóstoles y discípulos, Barrabás, Salomé, José de Arimatea, María Magdalena, Herodes, la Virgen María, Caifás, San Juan… etcétera… aparecen y desaparecen en medio de la investigación y la desesperación de Poncio Pilatos durante esos tres días de búsqueda, que son los fundamentales en el origen definitivo y posterior desarrollo de la historia más grande jamás contada. Porque sin resurrección no hubiera habido cristianismo.

Pilatos llega a pensar incluso que Jesús no ha muerto antes de, lógicamente, admitir que ha resucitado. Llega a reproducir la crucifixión en su despacho, según los criterios de su médico, para solucionar el caso suponiendo que Jesús no llegó a morir en la cruz. También esta posibilidad le lleva al fracaso.

Claudia Prócula le abandona y con los discípulos y los primeros seguidores busca a Jesús por los caminos de Galilea, arrastrados por una fuerza inexplicable que les conduce hacia algún lugar que desconocen.

Sin poder resolver el caso y enamorado de su esposa, que le incita a ello, la sigue, la busca, por los caminos palestinos de Galilea donde comprueba como las gentes, igual que su esposa, van detrás de algo que les llama sin saber muy bien qué es. Y en ese camino físico e interior de Pilatos se va instalando la duda y más cuando, por fin y casi como un milagro, encuentra a su esposa Claudia que le manifiesta haber visto a Jesús resucitado y, también, que está embarazada y van a tener su primer hijo.

Los discípulos bajan del Monte Tabor dando cuenta de que Jesús, en medio de una inmensa luz, se ha transfigurado y ha subido a los cielos.

Poncio Pilatos y Claudia Prócula se retiran al puerto de Cesarea para partir hacia  Roma y en cada uno de ellos quedan encarnadas las dos grandes corrientes que conviven en el ser humano: Pilatos sólo admite lo que ve o entiende su razón y Claudia admite lo irracional, lo inexplicable.

Y, para su asombro, en Pilatos se empieza a instalar la sospecha de que quizá sólo con la razón no puedan explicarse ciertos fenómenos, ciertas realidades del ser humano. Así aparece el inexplicable fenómeno de la fe que, aún sin poder admitirlo, es la única interpretación que encuentra a los extraños acontecimientos vividos.

Apuntamos una serie de notas y razones para poner en escena “El Evangelio según Pilatos”:

• La obra plantea una situación completamente original dentro de unos sucesos y personajes que a todos nos son conocidos: Poncio Pilatos que es quien ordena, sin querer hacerlo, la crucifixión y muerte de Jesús se enfrenta al fenómeno fundamental de la fe cristiana: la Resurrección de Jesucristo.

• Es sabido que en el siglo I hubo multitud de Evangelios, así como también muchas personas que se declararon el Mesías, cuya llegada anunciaba el Antiguo Testamento, la Biblia judía.
Eric-Emmanuel Schmitt, en un texto de una gran habilidad y extremadamente eficaz, en el que mezcla lo histórico, lo legendario, lo poético y lo policíaco (en el que el espectador se siente atrapado de principio a fin) supone que el Procurador de Roma en Judea, aquel romano en tierra de judíos, escribe también su Evangelio sobre los extraños sucesos que hacia el año 30 de nuestra era se desarrollaron en la Judea palestina.

• La acción de nuestra obra, pues, se desarrolla en Palestina y esto también da actualidad al relato. En esa zona del mundo que continúa siendo tan brutalmente conflictiva y donde los nacionalismos, al igual que en el texto que presentamos, tienen tanta importancia y tanta relación con la religión.
Como dice el autor: “La paradoja de esta tierra seca, nítida, a veces desértica, sin brumas y sin nubes, es que produce nieblas en el pensamiento”.
La tierra, el nacionalismo, la religión y la violencia. Tampoco a los españoles es una mezcla que nos es ajena.

• Si Pilatos hubiera escrito en realidad este Evangelio y existiera el manuscrito, o simplemente retazos del mismo, este Evangelio sería, sin ninguna duda, la prueba más explícita, más histórica, sobre la controvertida existencia de Jesús o, al menos, sobre los extraños sucesos que a su vida se atribuyen.

• Porque la extrañeza e incomprensión que nos producen las creencias y ritos de las demás religiones, como los actos que con asombro vemos ejecutar a los musulmanes, la esperanza en la llegada del Mesías que aún aguardan los judíos, las teorías sobre la reencarnación del hinduismo o el budismo (siglo VI antes de nuestra era), son al menos comparables con muchos de los misterios que en nuestra cultura no se cuestionan y se dan por ciertos en la religión católica. Y, sobre todos ellos, la resurrección de un muerto. De eso estamos hablando en nuestro espectáculo.

• La resurrección no puede considerarse un hecho histórico. Si ya es discutida por los estudiosos la mera existencia de Jesús de Nazaret, sobre la que casi no existen documentos verdaderamente históricos que la certifiquen, su vuelta a la vida después de la muerte es algo completamente legendario pero que es materia adecuada para especular sobre lo racional y lo irracional de la existencia. Es lo que hace nuestro autor.

• La búsqueda del cuerpo muerto de Jesús, que en nuestra obra Pilatos emprende desde que le anuncian que ha resucitado, no es más que la mera aplicación de la razón. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta, como afirma Bertrand Russell en “Por qué no soy cristiano”: “No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida futura”.

• Por lo que nuestra propuesta es igual de interesante para creyentes que para no creyentes en este conflicto que cada día tiene más actualidad. Puede tener para muchos una carga polémica, enfrenta la razón y el espíritu, cuestiona y respeta la fe, y remueve dentro de nosotros asuntos que nos inquietan y en los que siempre hemos pensado. Esto, entre otras cosas, es “EL EVANGELIO SEGÚN PILATOS”.

• Pero también este Evangelio que presentamos hace considerar lo asombroso de que alguien que nada dejó escrito y que los historiadores romanos o judíos de la época mencionan sólo en dos o tres ocasiones y sin ninguna relevancia, se haya convertido, en el personaje más importante de toda la civilización occidental y su doctrina haya impregnado la moral, las costumbres y la forma de vida de todos nosotros.

• E igual de asombroso es que la cruz, un instrumento inventado por los romanos como elemento de tortura y para dar muerte lenta y ejemplar a sus enemigos, sobre todo judíos, se haya convertido también en el mayor símbolo de nuestra civilización.

• ¿Hubiera sucedido todo esto sin la resurrección? Sin género de dudas, no. La fe, la creencia irracional en la resurrección de Jesús después de su crucifixión ordenada por Pilatos, supone el fundamento y el comienzo del cristianismo. Para los creyentes es el suceso más importante desde la creación del mundo. Para los demás, algo que no pueden aceptar o mera superstición.

• De todo esto trata el espectáculo que presentamos. Como dice el autor por boca de Pilatos en un momento de la obra: “Este pequeño asunto galileo podría convertirse en un atentado triunfante contra el mundo entero”.

Desde hace 20 años Eric-Emmanuel Schmitt se ha convertido en uno de los autores francófonos más leídos y representados en el mundo. Sus libros se han traducido a cuarenta y tres idiomas y en más de 50 países se representan regularmente sus obras teatrales.

Nacido en 1960, licenciado en la prestigiosa Ecole Normale Supérieure de Paris, catedrático de filosofía, doctor, Eric-Emmanuel Schmitt se da a conocer públicamente antes que nada en el teatro.

La nuit de Valognes, una variación moderna sobre el mito de Don Juan, le da a conocer en Francia en 1991, para ser después representada en Inglaterra por la Royal Shakespeare Company. A finales de 2005 se representará en Alemania y Bélgica una nueva versión reescrita por el autor.

Después vino, El Visitante en 1993, un gran éxito por el que obtuvo tres premios Molière: Mejor Actor, Revelación Teatral, Mejor Espectáculo. La obra ha sido traducida y representada en el mundo entero. Una versión lírica se creó en el Théâtre Impérial de Compiègne con música del compositor griego Stavros Xarhakos y posteriormente se representó en el Royal Opera House de Londres.

Tras el éxito enorme de esta segunda obra, Eric Emmanuel Schmitt abandona su puesto de profesor de filosofía en la Universidad de Savoie, para dedicarse por completo a la escritura.

Variaciones Enigmáticas representada en el Teatro Marigny de París por Alain Delon y Francis Huster, es la obra más representada de Schmitt hasta la fecha. Se ha estrenado en todas las grandes capitales desde Tokio a Moscú, pasando por Berlín con Mario Adorf o Los Ángeles y Londres con Donald Sutherland.

El señor Ibrahim y las flores del Corán, fue puesta en escena en diciembre de 1999, representada en el Festival de Avignon en julio del 2001 y en Paris en el Studio de los Campos Elíseos en septiembre del 2002, para no parar de ser representada desde entonces. Enviada a diversos países por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, también se estrena en Madrid, en la Sala de la Princesa y después de una larga gira, termina recalando en el Teatro Arenal de Madrid, siempre con gran éxito. François Dupeyron realizó una adaptación cinematográfica por la que Omar Sharif obtuvo el Premio Cesar al mejor actor en 2004.

En septiembre de 2003, Charlotte Rampling y Bernard Giraudeau interpretaron Pequeños crímenes conyugales en el teatro Edouard VII y la representaron con el cartel de « no hay entradas » durante varios meses.

En noviembre del 2004, Jacques Weber triunfó en el teatro Montparnasse con “El Evangelio según Pilatos”, adaptación teatral de Eric-Emmanuel Schmitt sobre su propia novela, que ahora presentamos en España interpretada por Joaquín Kremel.

Mientras tanto, Eric-Emmanuel Schmitt también se ha dedicado a la novela. En 1995 publica La secta de los egoístas (Destino 2008) con una buena acogida de la crítica. En 2000 apareció “El Evangelio según Pilatos” que le consagró como novelista recibiendo el Gran Premio de las lectoras de la revista ELLE. Desde entonces cada novela que publica ocupa durante semanas , meses, los primeros puestos en las listas de ventas.

A raíz del primer largometraje que escribe y dirige, el autor nos propone una antología de cuentos : El libro más bello del mundo (Destino 2010) con la mujer y su búsqueda de la felicidad como protagonistas. Tanto la película como el libro recorren Europa en 2007.

Como ensayista publica su tesis doctoral bajo el título Diderot o la filosofía de la seducción.

Amante de la música, ha traducido al francés Las Bodas de Fígaro de Mozart ( teatro Imperial de Compiègne 1997 y 1998), y está concluyendo la de Don Giovanni.

Aunque se mantiene al margen del mundo literario y político, los premios le caen del cielo a Eric-Emmanuel Schmitt :

La Academia Francesa le otorga el Gran Premio de Teatro al conjunto de su obra.

Gran Premio del Público en Liepzig, el Deutscher Bücherpreis, por el cuento El señor Ibrahim y las flores del Corán.

En Berlín el prestigioso Die Quadriga por « su humanidad y la sabiduría cuyo humor nutre a los hombres ».

La revista Lire efectúa una encuesta entre los franceses para que citen los « libros que han cambiado su vida » : Oscar y mamie Rose- hecho excepcional para un autor en vida- se encuentra citado junto a la Biblia, Los tres mosqueteros o el Principito.

El éxito de Eric-Emmanuel Schmitt nace de su deseo de reunir dos tipos de escritura: la literaria y la popular, tanto en su forma como en sus temas, y de juntar con habilidad el humor y los conceptos metafísicos. Esta mezcla sutil, con un sello muy personal, le hace llegar a todo tipo de públicos, cultos y populares, y en todas las lenguas.

Poncio Pilatos o Pilato (en latín Pontius Pilatus) fue designado por Tiberio Procurador de Roma en Judea, una de las regiones de Palestina, donde gobernó del año 26 al 36 de nuestra era.

Su notoriedad proviene de su relación con la condena a la crucifixión de Jesús de Nazaret y poco más se sabe con certeza de su antes y su después. Hay teorías que apuntan a que pudo nacer en Hispania, y concretamente en Tarraco (Tarragona) o en Asturica Augusta (Astorga), pero nada es seguro con certeza.

Dado que las autoridades judías, el Sanedrín y Caifás, Sumo Sacerdote, no tenían competencia para imponer la pena capital, que estaba reservada a la jurisdicción romana, le enviaron a Pilatos al judío Jesús de Nazaret para tal fin.

Pilatos no encontró culpabilidad ninguna en Jesús y no quiso enviarle a la cruz. Ahí aparece el episodio de canjear la muerte de Jesús por la de Barrabás (que explicamos en nuestra obra). Pero el pueblo, al parecer dirigido por responsables religiosos, optó por salvar a Barrabás que había matado a un soldado romano y pertenecía, al parecer, a un grupo extremista antiimperialista en la lucha contra la ocupación romana. Quizá esto le salvó y condenó a Jesús.

Todo ciertamente pertenece más a la leyenda que a hechos definitivamente probados, aunque sí lo menciona el historiador romano Tácito y también Justino Mártir, ambos de tendencias ideológicas opuestas, y que se refieren a estos hechos en escritos ya del siglo II, unos 80 años después de ocurrir los mismos, si es que sucedieron.

También en nuestra obra explicamos cómo Pilatos no quiso tomar la decisión y realizó el acto de lavarse las manos públicamente que quería manifestar “esto no es de mi incumbencia”. Sin duda este gesto le ha hecho pasar a la historia y convirtió el acto en un elemento de la cultura occidental.

La tradición también mantiene que dijo: “No soy responsable por la sangre de este hombre”, a lo que la multitud judía respondió: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros descendientes”.

Se ha escrito de forma muy contradictoria sobre la personalidad de Pilatos. Su actitud tolerante ante el proceso de Jesús parece corresponder a una persona comprensiva y, en cierto modo, justa. La represión de algunos alborotos, en particular de los samaritanos, le califican como un duro represor. Lo que sí parece es que siempre fue un hombre fiel al servicio de Roma que no encontró fácil acomodo en su destino en Judea.

Hay estudios que sostienen que su mujer Prócula llegó a hacerse cristiana e incluso que fue canonizada como santa por la Iglesia Ortodoxa etíope.

Pero quizá, junto al acto de lavarse las manos, lo más curioso de Poncio Pilatos es que es el único personaje, fuera del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, más la Virgen María, que todavía la Iglesia cita en una oración tan fundamental como el Credo: “Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos”. ¿No es sorprendente que la Iglesia le dé tanto protagonismo?

Nace en Montgat (Barcelona). Desde su juventud, amante del teatro, hace sus primeras incursiones teatrales en el centro San Josep de Badalona, donde pasa gran parte del tiempo libre que le permiten sus estudios. Estudia Económicas en la Universidad de Barcelona, pero sin terminar la carrera, se traslada a Madrid y mientras realiza unos cursos de marketing, se presenta a unas pruebas de actor en el Teatro Español. Es admitido y comienza su carrera profesional con la obra de Georg Brüchner “La Muerte de Dantón”, debutando en el Teatro Español en el año 1973 , compartiendo cartel con actores de la talla de José María Prada, Berta Riaza y un numeroso elenco, todos ellos dirigidos por González Vergel.

A partir de este momento, comienza su aparición en Televisión Española, siendo su debut en el Estudio 1, “La Dama de las Camelias” con el personaje de Armando Duval y así irá alternando el teatro, con la televisión hasta su memorable actuación en “Hostal Royal Manzanares”, habiendo pasado por “Farmacia de Guardia”, “Los Ladrones van a la Oficina” y “Ay Señor, Señor” para también probar suerte con el mundo del cine en películas como “Mi general” y “El Paloma Cojo” ambas dirigidas por Jaime de Armiñán, hasta completar un versátil y extenso currículum.

Pudimos verle en “Los Chicos de la Banda” bajo la dirección de Jaime Azpilicueta , obra que marcó un hito en la historia teatral del momento, en “La Celestina” de José Tamayo, “El Alcalde de Zalamea” bajo la batuta de Fernando Fernán-Gómez, “El Castigo Sin Venganza” de Lope de Vega y dentro del Festival de Mérida en el 2003 pudimos admirarle en “La Paz ” de Aristófanes.

Le vimos destacar con las grandes de la escena como Aurora Redondo y María Isbert en “Arsénico y Encaje Antiguo”. Las hermanas Irene y Julia Gutiérrez Caba en “Leyendas”. Amparo Baró en “Casa de Muñecas” y los no menos grandes Guillermo Marín en el “Barón” de Moratín y José Bódalo en “El sombrero de Copa” .

Últimamente le hemos visto en el impresionante papel sobre la vida de Oscar Wilde “El Beso de Judas” de David Hare dirigido por Miguel Narros. Su “Vía Dolorosa” también del mismo autor británico , fue sobresaliente .

Este verano de 2010 nos hizo disfrutar con la obra “Un Marido de Ida y Vuelta” de E.Jardiel Poncela que se representó en el Teatro Galileo dentro de los Veranos de la Villa.

Joaquín guarda un magnífico recuerdo de su actuación junto con la actriz Blanca Portillo de la obra Oleanna de David Mamet dirigidos por J.Pascual.

Podemos destacar en Joaquín su riqueza y diversidad profesional. Su primera casa es el teatro y como si estuviera en casa, hace de la naturalidad, del encanto y de la solvencia, pilares del teatro.

También podemos destacar su gran afición a los deportes y su pasión por el Barça, efectivamente es culé. También le gusta la buena mesa y los buenos vinos. Practica la siesta, considerando este acto, como meditación, necesaria y fundamental para la vida.

En este momento, tiene en sus manos la hermosa tarea de convertirse en el mítico Poncio Pilatos con la obra “El Evangelio según Pilatos” de Eric-Emmanuel Schmitt.

El caso de José Luis de Madariaga es un caso especial dentro del panorama de los actores españoles. Y ello por dos razones básicas: desde niño vivió fuera de España, y desde muy joven sintió una necesidad de dedicarse por completo a la interpretación, que la vida no le permitió cumplir. Fue ya en el año 2000, a los 56 años, cuando de forma definitiva dejó todo para ser solamente actor.

Nacido en Madrid en 1944, tenía cuatro años cuando su familia tuvo que trasladarse a vivir a Buenos Aires.

Allí, desde que asistió por primera vez a un teatro, quiso ser actor. Pero aunque las circunstancias de la vida le llevaron por otros caminos – es Licenciado en Económicas por la Universidad Argentina de la Empresa y ha trabajado siempre como ejecutivo en diversos cometidos – ya apuntó el desarrollo de su vocación trabajando, de forma profesional, a los 16 años en un montaje de “Yerma” en Buenos Aires.

Compaginó su labor de economista con su trabajo en otros montajes teatrales y formó parte del famoso grupo “I Musichisti” que luego se convertiría en “Les Luthiers”.

Siempre deseó volver a España, hecho que se produjo definitivamente en 1982, siempre como ejecutivo-economista de diversas empresas. Curiosamente su primer destino en España fue en Mérida, lugar teatral por excelencia.

Trasladado a vivir a Tenerife, siguió con su trabajo que cada vez compaginaba más con su vocación, que siempre le ha acompañado, y trabajó en montajes teatrales, series de televisión y otros trabajos escénicos en Canarias, lo que le llevó a ser cada vez más requerido, dado su buen hacer, su entrega y su seriedad. En esos años realizó en las Islas multitud de trabajos como actor en todos los órdenes.

Y en el año 2000, con el nuevo siglo, decidió abandonar por completo el mundo de la empresa y dedicar su vida con plenitud a lo que desde joven le había atraído tanto. Es decir, como apuntábamos al principio, el caso de José Luis de Madariaga es especial porque es a los 56 años cuando decide dedicar su vida por entero a aquello que desde joven, casi desde niño, le había hecho soñar.

Madariaga, dotado de una estupenda voz y un físico que le permite interpretar muy diversos registros, ha trabajado en más de 30 obras teatrales, como “Don Juan Tenorio”, en varias ocasiones, dirigido por Tamzin Townsend y también Natalia Menéndez, “Los intereses creados” con Juan Carlos Pérez de la Fuente y “El mágico prodigioso” de Calderón, etc…

También ha hecho cine en estos últimos años y múltiples series de televisión, como “Aída”, “Amar en tiempos revueltos”, “Águila Roja”, “Gran Reserva” etc…

Es también de destacar que su voz le ha permitido interpretar y cantar zarzuela en multitud de ocasiones, y en los títulos más conocidos de este género.

En estos momentos, entre otros trabajos, prepara su intervención en “El Evangelio según Pilatos” de Eric-Emmanuel Schmitt, junto a Joaquín Kremel, papel para el que ha sido requerido por su calidad interpretativa, por su adecuación física al personaje encomendado y, también, por su decidida entrega para llevarlo a cabo.

Actriz, nacida en Valladolid. Cursa estudios superiores de historia del arte en Madrid y completa sus conocimientos de arte y de inglés trabajando en la prestigiosa casa de subastas Sotheby’s en Londres, oportunidad que le permite conocer el grandioso mundo de la pintura antigua y contemporánea, objetos de arte del siglo XIX y el fascinante mundo de las grandes colecciones que se subastan.

Durante su estancia en Londres asiste a innumerables representaciones teatrales teniendo la oportunidad de disfrutar de memorables actuaciones de los grandes actores del teatro inglés. Allí se despierta su secreta pasión y toma la decisión de abandonar su exitosa carrera profesional y dedicarse a su gran ilusión “el teatro”.

Posteriormente se traslada a Nueva York y completa su preparación como actriz en el Actors Studio , teniendo la oportunidad de todavía asistir a alguna clase del mítico Lee Strasberg. Pasa por el John Strasberg Studio y asiste a diferentes clases magistrales de Uta Hagen, legendaria maestra de actores y de Geraldine Page, considerada como la más grande actriz de lengua inglesa.

En Madrid asiste a las clases del TEC bajo la dirección de William Layton, José Carlos Plaza y Miguel Narros.

Debuta con la Compañía “Teatro del Arte” bajo la dirección de Miguel Narros con la obra “Seis Personajes en Busca de Autor” de L. Pirandelo y a continuación interpreta el personaje de Goneril en “El Rey Lear” de Shakespeare. En el María Guerrero trabaja a las órdenes de José Carlos Plaza en la obra “Eloisa está debajo de un Almendro” de E.J.Poncela.

Interviene como ayudante de dirección de Miguel Narros y W. Layton en “El largo Viaje hacia la Noche” de E. O’Neill y “Así que pasen Cinco Años” de F.García Lorca.

En la obra de David Hare “Skylight” (Lucernario), hace una auténtica creación por la que es nominada al premio Francisco de Rojas y desarrolla su gran vis cómica en el personaje de Leticia en “Un Marido de Ida y Vuelta” de J.Poncela.

Ha intervenido en series de TV como “Ay Señor, Señor” y “Médico de Familia” entre otras, y en películas como “Conan el Bárbaro”, “Barroco” de Paul Leduc, “El Disputado Voto del Sr. Cayo” y “La Rusa de Mario Camus”.

En la actualidad prepara el personaje de Claudia Prócula en la obra “El Evangelio según Pilatos” de Eric-Emmanuel Schmitt, que se estrenará en el mes de Abril de 2011.